Resulta increíble ir a una exposición y comprobar que tengo que esperar unos segundos antes de poder plantarme delante de una fotografía de tres niñas en bañador. No me quejo, me gusta esa sensación. Me gusta que esas tres niñas estén rechonchas y felices.
Me gustan especialmente las fotografías que Judith Joy Ross tomó de los trabajadores del Congreso …



