Cara de Felicidad
Puede que la guerra solo sirva para vender periódicos y pintalabios y para unir a las personas contra ese enemigo común al que Helena se negó a nombrar.
La fotografía es de Vivian Maier.
Escribo desde mi casa de Madrid, mi ventana da al patio de baldosas de una urbanización en la que antes jugaban niños gritones y en la que ahora, desde hace aproximadamente dos años, no juega nadie. Si no fuera por el portero y por el gato blanco que de vez
en cuando …




