En tiempos de guerra el polvo de las aceras se levanta más que de costumbre y a veces esa polvareda llega hasta nuestras casas y nos obliga a rascarnos los ojos para ver con claridad. Entre todas las imágenes que nos llegan desde Kabul hay quien tiene armas y listas de mujeres y niños y algo que les quema las entrañas.
A mí me gustaría dirigirme directa…



